Pensando en RD… ‘Amor es amor es amor’

Hay veces que leo algún artículo, alguna noticia, que me deja una increíble sensación de rabia, seguido por una tristeza que no siempre logro expresar o compartir. Me deja sintiendo incómoda e incluso impotente al saber que mi visión del mundo no siempre corresponde con la realidad que vivimos. Me duele aún más cuando esa realidad se vive en la República Dominicana, el país donde nací, donde me crié, al que algún día quizás vuelva, con la ilusión de trabajar por el cambio que siento que merece. 

Este post es el resultado de esa rabia, esa tristeza, esa incomodidad, y esa impotencia. Son todas aquellas palabras, oraciones, y párrafos que no he podido soltar en el día entero, luego de ver la siguiente noticia:

  

Justo el mismo día en el cual el mundo se mostró en solidaridad con los Estados Unidos debido a la masacre ocurrida en una discoteca LGBT, en la República Dominicana se movilizaban cientos de personas para expresar su rechazo al reconocimiento de los derechos de esta misma comunidad. Como comunicó el embajador Wally en un conmovedor post en su Facebook (originalmente en inglés, pero lo he traducido): ‘Cómo pueden los líderes religiosos justificar y liderar una marcha en contra de los ciudadanos LGBT y sus derechos cuando todavía están siendo removidos los cadáveres de la discoteca donde sus vidas inocentes les fueron quitadas por el hecho de ser gay’.

En esta protesta decían que ser gay, o reconocer que dos personas del mismo sexo puedan contraer matrimonio frente a la ley APARENTEMENTE ‘atenta contra nuestros valores’, o ‘es una nueva forma de imperialismo norteamericano’, o ‘atenta contra la familia’.

He tenido el privilegio de vivir en países como Canadá y el Reino Unido, donde la diversidad no sólo es respetada, sino también promovida. Donde las mejores universidades y las mayores compañías se enorgullecen de sus políticas de inclusión, y donde dichas políticas no pasan desapercibidas y suelen dejar sus frutos. Donde se cree que aceptar a cada ciudadana y ciudadano por como es, sin importar el credo, raza, o preferencia sexual contribuye a que cada una y cada uno pueda alcanzar su verdadero potencial en la sociedad. Donde hasta los mismos partidos Conservadores han reconocido los matrimonios homosexuales precisamente por creer en el valor de la familia, y por ende, de reconocer que, legalmente, una persona puede establecer una familia con la persona que ama sin importar el género de la misma.

Pero ya sé lo que me van a decir. Que aterrice. Que la República Dominicana ni es Canadá, ni es el Reino Unido. Que esos son países con otro tejido económico, otro tejido político, y otro tejido social. Que en la República Dominicana la educación (o falta de) es diferente. Que el tema LGBT en la República Dominicana es todavía un tabú. Que ser LBGT en la República Dominicana es todavía una tragedia (e.g. ‘¿Ese muchacho es gay? Qué despedicio…’), una vergüenza (e.g. ‘Ningún padre quiere que su hijo sea gay…’), o un obstáculo. Que en la República Dominicana todavía se cree que hay una ‘agenda’ LGBT que la amenaza, como si la aceptación y el reconocimiento pudiesen llevar a -Dios nos libre- el contagio. Que en la República Dominicana las iglesias católicas y evangélicas tienen demasiado poder. Tanto así que, aún cuando el mismo Papa se muestra en solidaridad por la tragedia ocurrida en Orlando, éstas se muestran insensibles, sin posibilidad alguna de cancelar su movilización de miles de ‘creyentes’ para manifestar abiertamente su discriminación a la comunidad LGBT.

Claro, en sus ojos ellos no discriminan. Sólo quieren lo mejor para la familia, para la ‘verdadera sostenibilidad’. Pero la última vez que revisé el diccionario, el hecho de negar los derechos civiles a una parte de la población por razones arbitrarias como su preferencia sexual cabía dentro de la definición del verbo ‘discriminar’. Así como creer que la felicidad de otra pareja puede atentar contra la felicidad suya podría ser catalogado como ‘delusión’, o querer someter a los demás a que vivan de acuerdo a sus pre-concepciones de la forma que el amor puede o no puede tomar bien podría ser clasificado como un acto de tiranía. 

¿Y lo que más me molesta? Fui criada en una familia donde se creía (y se cree) que ‘Dios es amor’, y que Jesús vino a la tierra para enseñarnos, entre otras cosas, a amarnos los unos a los otros. No a ‘amarnos siempre y cuando su nacionalidad sea “x”, o su color de piel sea “y”, o su preferencia sexual sea “z”‘. Sin embargo, ¿en nombre de ese mismo Dios se pretende privar a tantos de su felicidad? ¿En nombre de ese mismo Dios se pretende condicionar el amor que alguien puede o no vivir? ¿En nombre de ese mismo Dios vamos a decidir arbitrariamente quien puede legalmente constituir una familia? Y por favor, si va a venir a decir que ‘Dios creó al hombre y la mujer’ o ‘Dios creó a la mujer para el hombre’, ahórreselo. Aprenda a pensar, a razonar, en vez de estar citando ad verbatum lo que le dicen que piense. Y si aún así usted insiste en que el mundo debería de funcionar de acuerdo a lo que dice esa Biblia que para usted es tan sagrada, le pido que la lea de nuevo y vaya anotando todo lo que ésta le prohíbe o le obliga a hacer (preste particular atención al libro de Levítico!) y trate de llevar su vida de acorde a ésto. ¿Que no se puede tomar todo lo que está en la Biblia literalmente y fuera de contexto? Exactamente.

Amor es amor es amor. 

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2 thoughts on “Pensando en RD… ‘Amor es amor es amor’

    • Hola Leticia,

      Suelo estar bien informada antes de emitir cualquier opinión, más aún cuando lo hago por escrito y/o en los medios sociales. Este post no fue una excepción. De todas formas, gracias por compartir el link.

      Una amiga que al parecer atendió la manifestación me resaltó (quizás también asumiendo que desconocía la naturaleza de dicha manifestación) que ésta fue ‘a favor de la familia y de la vida’, y que ‘No fue una protesta, no habían carteles ofensivos y en ningún momento se hablo mal sobre ellos ni sobre nadie’. Esto lo entiendo y lo entendía al momento de escribir mi post. Sin embargo (y esto lo tomo de la respuesta que también le di a ella), el hecho de que haya sido una manifestación pacífica, sin carteles explícitamente denigrantes ante los miembros de la comunidad LGBT no le resta al hecho de que la defensa de dicha ‘familia’ esté basada en el paradigma de que lo único que cuenta como familia es la tradicional unión heterosexual. Por tanto, es implícitamente discriminatoria. Claro, por razones históricas, culturales, sociales, económicas, etc. este ha sido el tipo de unión más común y visible, tanto que muchos piensan que es el único tipo de unión que debería ser reconocida legalmente. Puede que tú también pienses así, puede que no. Pero no se puede negar que la mayoría de los líderes religiosos de nuestro país esta es la idea que quieren que impere en la sociedad. Las iglesias más conservadoras rechazan por completo la homosexualidad, las que se ‘adaptan’ un poco más creen en la aceptación pero no creen que merecen poder tener acceso al matrimonio, suponiendo una actitud que en el fondo se podría resumir como: ‘los queremos pero en el fondo no creemos que deben tener los mismos derechos que nosotros’.

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